El 11 de abril (instituído como día del investigador científico) seremos
agasajados por nuestra trayectoria científica, el Profesor Samuel
Finkielman y el suscripto, en el salón del Consejo de la Facultad de
Medicina de UBA. Simultáneamente, el CONICET, que integro como Investigador
Superior Contratado, me ha denegado una becaria, con el poco sutil
argumento que yo, su Director, no cumplo con los requerimientos para ser
Director. Eso se suma a actitudes paralelas con otros investigadores que
han mostrado disidencias con la política del Conicet de los últimos años:
excluir de subsidios, promociones, becas y colaboradores a los críticos de
su gestión. No cumplen con sus propios reglamentos, que contemplan
conflictos de intereses, por cuanto en la resolución denegatoria no se
excluye a quien haya sido juzgado por el suscripto, permitiendo con ello el
régimen reprobable de represalia. No les importa que el suscripto sea uno
de los dos argentinos residentes más mencionados en la literatura
científica internacional, ni el Premio Nacional de Ciencias, que se me
otorgó en 1999, ni que haya recibido los premios de la Academia Nacional de
Ciencias, de la Sociedad Científica Argentina, de la Fundación Guggenheim,
de la Greenberg Foundation, y de muchas otras que les consta por mi
curriculum. Hay una política de exclusión establecida, que sigue vigente.
Las políticas menemistas, analizadas por vuestra periodista Andrea Ferrari,
están vivas y funcionantes en áreas científicas.
Dr. Alberto Juan Solari- LE 4.119.044- Profesor emérito de la UBA-Académico
Titular de la Academia Nacional de Ciencias (Córdoba) y de la Academia de
Ciencias de América Latina.
